Jugando a ser dios

El asesinato de Ahmed Yassin no es más que una matonada de Israel, una provocación del pequeño Corleone sabiéndose protegido por el Capo, el Padrino mayor, es decir Bush; además de conseguir eliminar a un líder antagónico, cuyos actos terroristas no son justificables de ningún modo, se pone de manifiesto la voluntad de imponer una solución final que ha sido disfrazada de negociación en numerosas oportunidades. ¿Qué negociación es posible cuando una de las partes estás asfixiando a la otra?
Pero este problema, como casi todos, no está aislado ni es lejano; el debilitamiento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas frente a las pretensiones yanquis nos hace perder a todos. Y nos hace perder porque se está imponiendo un nuevo orden internacional, que se traducirá a escala en cada una de nuestras sociedades, y querrámoslo o no será otra terrible reactualización de la ley del más fuerte. ¿Será posible que en siglo XXI, habiendo tenido que pasar por dos guerras mundiales, habiendo alcanzado consensos tan importantes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la Carta de las Naciones Unidas, vamos a perder todo aquello que empezábamos a ganar? ¿Será que volveremos a la época de las cavernas? La respuesta no la tienen sólo los gobiernos, la tenemos nosotros, ya sea desde acá (en donde nadie nos hace mucho caso) o desde gringolandia o Arabia Saudita, ya seamos cristianos, árabes, judíos, y demás denominaciones.
2 comentarios
eedm -
Ramón -
Un saludo.